Fundadora y Presidenta

Mº Ángeles Colsa Herrera nació en Lausana (Suiza). Hija de emigrantes españoles, llego a Madrid en 1989 para ocupar el puesto de Directora del programa de cursos de formación para becarios europeos de la Sociedad Europea de Estudios, Desarrollo e Inversión.

Desde una edad muy temprana, participó activamente en la defensa de los derechos de los españoles en Suiza. Al principio de los años 80, ocupó varios cargos en diversas organizaciones. En 1985, fue elegida Secretaria de Relaciones Internacionales de la Coordinadora Europea de Asociaciones de Emigrantes Españoles hasta 1988, fecha en la que fue nombrada Presidenta del Consejo de Asociaciones de Emigrantes en Europa (CAIE). En el transcurso de su mandato, el CAIE obtuvo el estatuto consultivo de la ONG ante las Naciones Unidas, UNESCO y Unión Europea.

A finales de 1990,  por razones familiares y profesionales, opta por aparcar unos años su dedicación exclusiva a las actividades de carácter social.

En la década del 2000 se traslada a Málaga, ciudad de origen de sus padres. Empresaria asentada, crea en el 2013 el Premio Strena Artis para impulsar el reconocimiento de los artistas y artesanos sacro, cuya dotación económica se destina íntegramente a entidades sociales sin ánimo de lucro. En el 2018, junto a su familia, constituye la Fundación Strena Artis con el fin, entre otros, de contribuir en proyectos a favor de los más desfavorecidos que se llevan a cabo en la ciudad.

El drama de las pateras la impulsa a colaborar con la organización Puentes Solidarios Marruecos (Ponts Solidaires Maroc) para identificar a los fallecidos en su malogrado intento de llegar a las costas andaluzas. Fruto de esta cooperación, se crea el Centro Internacional para la Identificación de Migrantes Desaparecidos (CIPIMD).

El CIPIMD pretende ser un instrumento más y no puede llevar a cabo su misión sin colaborar con las organizaciones, administraciones competentes, instituciones y particulares que trabajan en ese campo.

Cada muerte tiene una historia, una familia. No es solo una cifra en las estadísticas. Desaparecen en el camino, dejando a sus familias en la incertidumbre temiendo por sus vidas. Se marcharon con la esperanza como único bagaje. Pertrechados con sus ilusiones, al acecho de una oportunidad se lanzaron al mar para morir.

No hacer todo lo posible para devolverles su dignidad con nombre y apellidos es un hecho que no admitiríamos para los nuestros.